Un territorio de calidades
Los procesos de cultivo del agave son lentos ya que implica de entre cuatro a cinco años para que cada planta se encuentre en condiciones de ser aprovechada para la elaboración de tequila. Durante este tiempo, el agave convive con los demás elementos del ecosistema del que forma parte, como son las arvenses, árboles, rocas y minerales, fauna silvestre, así como con el suelo. Al ser una planta de ciclo largo, en su memoria biológica registra temporadas de abundancia de lluvia y otras de resequedad, períodos con temperaturas cálidas, así como de inviernos que pueden ser muy fríos en las noches.
Compartimos el proceso de cuidado de nuestras tierras y manejo de nuestros agaves, como una forma genuina de entrar en contacto con nuestros consumidores. Por ello sistematizamos cada una de las tareas que nuestro equipo de trabajo desempeña en sus jornadas habituales, la georreferenciamos como parte de nuestro compromiso con la trazabilidad, a fin de asegurar la conformidad y calidad de cada uno de los agaves seleccionados para el proceso de producción de tequila.